UNA BIENVENIDA DIGNA DE LA REALEZA

Crear las habitaciones más majestuosas de la ciudad no tiene por qué ser complicado. Empezando por el arquitecto y acabando por la ropa de cama, solo hay que escoger lo mejor.

 La sensación de majestuosidad que ofrecemos empieza por una buena concepción del espacio. Nuestras habitaciones son muy amplias, con espacio de sobra para relajarse y disfrutar de todos los aspectos del señorial alojamiento. Cada cuarto de baño está pensado para que goce de un lujoso baño y se mime con los productos de cosmética de Bvlgari y las toallas y los albornoces de Frette. Póngase las zapatillas e inicie el tour por las obras de arte selectas, el mobiliario de estilo impecable, la iluminación diseñada a medida y la tecnología sofisticada pero discreta. ¿Y nuestras vistas a la ciudad vieja? Están consideradas como las mejores de todo Jerusalén, por eso muchas de nuestras habitaciones ofrecen este panorama privilegiado.

 En el David Citadel, cada habitación está pensada para hacerle sentir como si fuera de la realeza. Es justo lo que uno se espera en la Ciudad de Reyes.

JERUSALÉN ES SUYO

El nuevo mobiliario de nuestras suites ofrece un toque sorprendente. Cuando abra la puerta por primera vez, ni se fijará en la deliciosa decoración de Piero Lissoni. Tanto usted como sus acompañantes se sentirán cautivados por una de las vistas más fascinantes de Israel: las magníficas murallas de la ciudad vieja, tan cerca que sentirá que las puede tocar.

Así que puede tardar unos instantes en percatarse de que su mano está apoyada sobre terciopelo italiano, sus maletas descansan sobre suelos de madera y su familia se sienta sobre muebles hechos a medida de la más alta calidad. En definitiva, 140 metros cuadrados de lujo acogedor y perfectamente combinado. ¿Espera más huéspedes? Con una llamada a nuestro coordinador de reservas, le guardaremos las habitaciones contiguas para que pueda ampliar sus dependencias y ocupar incluso toda un ala del David Citadel.

Desde la espaciosa terraza que domina la ciudad, Jerusalén es suyo. Vea salir el sol sobre las cúpulas y los minaretes, alzándose por encima de la Torre de David y, aún más lejos, sobre las montañas más allá del mar Muerto. Desde este mirador con vistas privilegiadas, las palabras de los poetas se hacen realidad: con los primeros rayos de sol de la mañana, Jerusalén se vuelve dorado.

Entrada Salida
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